ESTRATEGIAS DE ADAPTACION DE LAS ESPECIES DE MALEZA
¿Qué es una maleza?
Se considera maleza a todas las plantas que interfieren con la actividad humana en áreas cultivables y no cultivables.Maleza es entendida como plantas o un conjunto de ellas que crecen en lugares y épocas donde no se desean. Son indeseables porque compiten de forma directa con los cultivos por agua, luz y nutrimentos, por lo cual obstaculizan el crecimiento y desarrollo de estos. En agricultura orgánica el principio básico para el manejo de malezas es la prevención.
Es importante tener en cuenta que al momento de planear y ejecutar nuestra estrategia de manejo integrado no estamos pensando en una sola especie, sino en toda la comunidad que compite con nuestros cultivos. ¿Qué malezas aparecen antes que tu cultivo? ¿durante el ciclo de cultivo? ¿y después? ¿se comportan todas de la misma forma, o hay algunas que prefieren los bordes de la parcela, las tierras cercanas a las fuentes de irrigación (canales, goteros)? ¿Hay alguna que aparezca durante todo el año y en diferentes cultivos?
Como habrás imaginado, después de identificar las especies tenemos que ir más allá y comprender cuáles son las características que las convierten en malezas. Al conocer los mecanismos de reproducción, dispersión, persistencia, adaptación y competencia, podremos tomar las mejores decisiones para minimizar su impacto sobre los cultivos.
Adaptación
En este grupo de características se encuentran todos los mecanismos que una especie ha acumulado a lo largo de su historia evolutiva para poder sobrevivir en condiciones adversas. Las adaptaciones para sobrevivir al estrés abiótico pueden ser claves para que una maleza colonice espacios que para otras plantas sería imposible habitar. Algunas características están ligadas al estrés abiótico y a la capacidad de la planta para tolerarlo, por ejemplo:
- Tolerancia a la salinidad
- Tolerancia a altas concentraciones de metales pesados
- Tolerancia a la sequía
Competencia
Las malezas compiten entre sí y contra el cultivo para obtener los recursos necesarios para sobrevivir: agua, nutrientes, acceso a la radiación solar, espacio, etc. Las estrategias de competencia son muy variadas entre especies y pueden estar basadas en una o más de las siguientes características:
- Morfología: la estructura de las hojas y los tallos les permite captar de forma más eficiente la luz. La arquitectura de las raíces las puede hacer más eficientes para absorber agua.
- Crecimiento: la tasa de crecimiento es más rápida que la del cultivo y otras malezas.
- Densidad: entre mayor la densidad de una especie, mayor será la competencia con el cultivo
- Alelopatía: algunas plantas producen químicos que limitan o impiden el crecimiento de otras plantas.
Reproducción
La forma y la velocidad con la que una especie puede reproducirse son elementos clave para manejar sus poblaciones. Empecemos con el tipo de reproducción: ¿es autógama (la planta se auto poliniza), alógama (necesita polinización cruzada) o apomíctica (puede generar embriones sin necesidad de reproducción sexual)? Esto va a determinar qué tanta variabilidad genética tendremos en la población. Una aplicación práctica, como veremos en los próximos artículos, es la transmisión de genes de resistencia a las generaciones futuras… y también la dispersión espacial de la resistencia puede ser mucho más rápida dependiendo del tipo de reproducción.
Además de la reproducción por semillas, muchas malezas poseen la capacidad de reproducirse vegetativamente por rizomas, bulbos y estolones. Esto las hace más difíciles de controlar con métodos mecánicos. Tenemos, por ejemplo, el caso del zacate bermuda (Cynodon dactylon), el cual tiene rizomas con los que se extiende rápidamente en el suelo.
Finalmente, también son importantes el número de semillas que cada individuo puede producir y la velocidad con la que puede hacerlo. Estos dos parámetros van a determinar la forma en que cada especie alimenta el banco de semillas. El quelite Amaranthus hybridus es un buen ejemplo: incluso las plantas jóvenes de 8-10 centímetros de alto pueden llegar a producir flores y semillas bajo condiciones de estrés. Además, una sola planta vigorosa puede producir hasta 100,000 semillas a lo largo de su vida.
Dispersión
Las plantas, a diferencia de los animales, no pueden salir corriendo si se enfrentan a alguna forma de estrés biótico (como los herbívoros, por ejemplo) o abiótico (como el granizo). Sin embargo, son muy capaces de moverse a través de largas distancias de generación en generación. Las semillas pequeñas y ligeras pueden viajar en los canales de riego y en la maquinaria agrícola. Algunas otras están adaptadas para volar, como la lechuguilla (Senecio vulgaris) o para quedar atrapadas en el cuerpo de los animales, como el zacate pegarropa (Setaria verticillata). De esta forma, los campos que se encontraban libres de una maleza pueden infestarse.
Persistencia
Algunas plantas poseen órganos como los tubérculos, rizomas y bulbos, que les permiten sobrevivir incluso si las partes aéreas son eliminadas. Imagina que aplicas un herbicida de contacto o que haces un pase de rastra si tienes una maleza como el coquillo (Cyperus rotundus). Los “coquillos” (en realidad son tubérculos) permanecerán en el suelo, e incluso serán dispersados con la maquinaria. Ello hará que vuelvan a brotar y que permanezcan en el campo de cultivo.
Además de los órganos vegetativos, las semillas presentes en el suelo pueden permanecer viables durante meses e incluso años… y de pronto, germinar. Este es el caso de algunas especies de quelites (Amaranthus spp.) se ha demostrado que las semillas siguen viables hasta 40 años después de haberse depositado en el suelo.
Dormición de las Semillas
La mayoría de las malezas exitosas poseen prolongada
viabilidad y pronunciada dormición, permitiendo su supervivencia en
condiciones inadecuadas para el crecimiento de las plantas y la
persistencia por largos periodos en el suelo. La dormición puede ser
definida como un estado en el cual las semillas o yemas viables no
germinan aun cuando existan condiciones de temperatura, humedad y
concentración de oxígeno adecuadas.
La dormición es una característica muy variable y aún
entre las semillas de la misma planta. Este polimorfismo somático asegura
la supervivencia continuada de las especies por reducción del riesgo
de pérdida total en el caso que las condiciones luego de la
germinación sean desfavorables para el establecimiento.
Germinación y establecimiento de plántulas
Cuando la dormición concluye, la secuencia normal de
eventos conduce a la emergencia de la radícula, el crecimiento subterráneo
de la raíz primaria, la emergencia del vástago por encima del suelo
y finalmente al establecimiento de la plántula. El
establecimiento concluye cuando la plántula es capaz de realizar un
crecimiento independiente de las reservas de los cotiledones.
La emergencia en la mayoría de las dicotiledóneas es epigeo,
es decir que los cotiledones se elevan por encima de la superficie del
suelo. En la emergencia hipogea los cotiledones permanecen debajo de
la superficie del suelo. Luego de la emergencia, los cotiledones adquieren
rápidamente su condición de órganos fotosintetizantes y el área
foliar se agranda rápidamente.
Alelopatía
Fenómeno biológico donde un organismo produce uno o más compuestos bioquímicos que influyen en el crecimiento, supervivencia o reproducción de otros organismos. El fenómeno biológico puede ser estimulatorio o detrimento. A nivel de campo, es difícil cuantificar el impacto de la alelopatía. En plantas superiores, los “aleloquímicos” más importantes son los monoterpenos que están presentes en malezas y cultivos.
REFERENCIAS
AgriSolver. (2020). Gestión de Malezas Parte II. Recuperado 21 de septiembre de 2022, de https://www.agrisolver.com/blog/gestion-de-malezas-ii
Zelaya, I. (2016). Capacitación en herbicidas Generalidades sobre malezas. Recuperado 21 de septiembre de 2022, de http://apps.iica.int/pccmca/docs/Minicursos/6.%20Ian%20Zelaya/Ian_Zelaya-Fisiolog%C3%ADa%20Vegetal%20y%20Modo%20Accion%20Herbicidas.pdf











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